En el día de los enamorados, Boca Unidos y Chacarita protagonizaron un partido con los vaivenes propios de las novelas románticas de televisión. Franco Cángele se vistió de galán, para poner una rosa en la red, en los primeros minutos del partido. Pero después apareció el contricante y a pesar de mostrar argumentos para torcer la historia, la victoria terminó eligiendo al local, en un desenlace infartante.
Por: Adolfo Pereira
La de esta tarde fue como una de esas historias de amor que habitualmente vemos en la TV. Todo comenzó de la mejor manera para uno de los pretendientes, el local. Si quisiéramos forzar un poco más el paralelismo, uno de los protagonistas, Franco Cángele, -un muchacho de físico esbelto y rostro de facciones turcas, con la sencillez y la picardía del barrio- hizo gala de sus gracias a poco de iniciado el trámite, cuando se metió por detrás de todos en un tiro de esquina ejecutado por Martín Fabro, y depositó "una rosa en la red" para congraciarse con "la victoria" que los de rojo y amarillo querían conquistar.
Pero los nubarrones empezaron a oscurecer la tarde en el Leoncio Benítez y el romance inicial. Jonathan Menéndez y Damián Manso -el primero joven, rápido y audaz, el segundo elegante y experimentado y perspicaz- empezaron a tramar la ruptura de la pareja que los correntinos deseaban concretar. Y a partir de la sociedad que formaron tejieron numerosos dolores de cabeza para Boca Unidos: el primero, a los 19', contó con Fabricio Henricot ganándole el mano a mano a Menéndez, y después dos pelotas dieron en el palo y generaron suspiros en la cancha, en menos de un minuto.
Hubo un receso a los 24', y tras el descanso, Martín Fabro no estuvo preciso en su pase a Cángele que pudo haber llevado cierta tranquilidad para el anfitrión. Chacarita fue haciéndose de la pelota y convirtiéndose en ese contrincante que quiso exhibir como virtud la tenencia de la "número cinco" y la mirada en el arco opuesto. A los 36', Racca remató desde afuera del área y su derechazo cruzado se fue cerca del primer palo de Henricot. La respuesta pudo llegar un par de minutos después, pero otra vez Fabro no tuvo la justeza necesaria para habilitar a Vergara que hubiese quedado mano a mano con el arquero.
Antes del final de la primera parte, Cángele y Olivera vieron la cartulina amarilla, en jugadas consecutivas, obligando a RR DT (otro nombre que viene de una novela, por si hacía falta) a replantear las cosas para el complemento.
Pero del vestuario, los muchachos del "Negro" Gamboa (con su habitual "facha" de galán) volvieron más enchufados y dispuestos a convencer a la victoria de cambiar de aires. Fernando Coniglio lo tuvo a los 40 segundos, pero de nuevo Henricot demostró que estaba en una jornada inspirada.
Más tarde, Diego Sánchez Paredes intentó buscar por arriba a Cángele, pero éste no pudo controlar la pelota y Fernández estuvo atento. Chacarita insistió con los mismos nombres, desde la conducción de Manso y el vértigo de Menéndez, a quién un cruce oportuno de Ricardone le impidió quedar nuevamente mano a mano con el arquero, cuando el reloj marcaba 14'.
Al minuto, una buena combinación ofensiva puso a Fabro frente a Fernández, pero el volante decidió buscar al ingresado Diego Galeano y allí un cruce salvador de un defensor tricolor impidió que Boca Unidos pueda ampliar la diferencia.
Ricardo Rodríguez, decidió refrescar más el costado ofensivo del Aurirrojo, poniendo a Hoyos y Núñez en lugar de Cángele y Achucarro. Gamboa hizo lo propio, mandando a Oroz por Racca, a Casa por Manso después, en una decisión que favoreció al dueño de casa, y a Milla por Nahuel Menéndez.
Sin Manso, Chacarita perdió al hombre que mejor administraba los tiempos del partido, y el trámite mutó a un "golpe por golpe". A los 35' Vergara se lanzó por izquierda pero el pase a Galeano no tuvo la dirección precisa. En la réplica, Casa quedó de cara a Henricot, pero resolvió "picarla" y el esférico cayó en el techo del arco.
La novela se acercaba a su cierre, y los pretendientes jugaban sus últimas cartas con el desgaste propio del trámite y de los intentos desaprovechados. Dos contras mal terminadas pudieron costarle muy caro a Boca Unidos, cuando Cristian Milla tuvo el empate en sus pies, pero Henricot -erigido para entonces en el "príncipe azul del arco"- volvió a negarle el desahogo a los funebreros.
No sería la última, porque Zbrum también lo tuvo -ya en tiempo adicionado- pero su definición defectuosa cruzó de izquierda a derecha y se perdió cerca del segundo palo del arco correntino. Antes del final, Vergara pudo sellar el pleito, pero su disparo se perdió a centímetros del vertical izquierdo de Fernández.
En el mejor desenlace posible para una novela correntina, la victoria terminó eligiendo a Boca Unidos por ese detalle que tuvo en el amanecer del encuentro. El Aurirrojo vivió otros 90 minutos de amor y mucho sufrimiento, sabiendo también que hay bastante por corregir para que las próximas historias también terminen con finales felices.
Pero los nubarrones empezaron a oscurecer la tarde en el Leoncio Benítez y el romance inicial. Jonathan Menéndez y Damián Manso -el primero joven, rápido y audaz, el segundo elegante y experimentado y perspicaz- empezaron a tramar la ruptura de la pareja que los correntinos deseaban concretar. Y a partir de la sociedad que formaron tejieron numerosos dolores de cabeza para Boca Unidos: el primero, a los 19', contó con Fabricio Henricot ganándole el mano a mano a Menéndez, y después dos pelotas dieron en el palo y generaron suspiros en la cancha, en menos de un minuto.
Hubo un receso a los 24', y tras el descanso, Martín Fabro no estuvo preciso en su pase a Cángele que pudo haber llevado cierta tranquilidad para el anfitrión. Chacarita fue haciéndose de la pelota y convirtiéndose en ese contrincante que quiso exhibir como virtud la tenencia de la "número cinco" y la mirada en el arco opuesto. A los 36', Racca remató desde afuera del área y su derechazo cruzado se fue cerca del primer palo de Henricot. La respuesta pudo llegar un par de minutos después, pero otra vez Fabro no tuvo la justeza necesaria para habilitar a Vergara que hubiese quedado mano a mano con el arquero.
Antes del final de la primera parte, Cángele y Olivera vieron la cartulina amarilla, en jugadas consecutivas, obligando a RR DT (otro nombre que viene de una novela, por si hacía falta) a replantear las cosas para el complemento.
Pero del vestuario, los muchachos del "Negro" Gamboa (con su habitual "facha" de galán) volvieron más enchufados y dispuestos a convencer a la victoria de cambiar de aires. Fernando Coniglio lo tuvo a los 40 segundos, pero de nuevo Henricot demostró que estaba en una jornada inspirada.
Más tarde, Diego Sánchez Paredes intentó buscar por arriba a Cángele, pero éste no pudo controlar la pelota y Fernández estuvo atento. Chacarita insistió con los mismos nombres, desde la conducción de Manso y el vértigo de Menéndez, a quién un cruce oportuno de Ricardone le impidió quedar nuevamente mano a mano con el arquero, cuando el reloj marcaba 14'.
Al minuto, una buena combinación ofensiva puso a Fabro frente a Fernández, pero el volante decidió buscar al ingresado Diego Galeano y allí un cruce salvador de un defensor tricolor impidió que Boca Unidos pueda ampliar la diferencia.
Ricardo Rodríguez, decidió refrescar más el costado ofensivo del Aurirrojo, poniendo a Hoyos y Núñez en lugar de Cángele y Achucarro. Gamboa hizo lo propio, mandando a Oroz por Racca, a Casa por Manso después, en una decisión que favoreció al dueño de casa, y a Milla por Nahuel Menéndez.
Sin Manso, Chacarita perdió al hombre que mejor administraba los tiempos del partido, y el trámite mutó a un "golpe por golpe". A los 35' Vergara se lanzó por izquierda pero el pase a Galeano no tuvo la dirección precisa. En la réplica, Casa quedó de cara a Henricot, pero resolvió "picarla" y el esférico cayó en el techo del arco.
La novela se acercaba a su cierre, y los pretendientes jugaban sus últimas cartas con el desgaste propio del trámite y de los intentos desaprovechados. Dos contras mal terminadas pudieron costarle muy caro a Boca Unidos, cuando Cristian Milla tuvo el empate en sus pies, pero Henricot -erigido para entonces en el "príncipe azul del arco"- volvió a negarle el desahogo a los funebreros.
No sería la última, porque Zbrum también lo tuvo -ya en tiempo adicionado- pero su definición defectuosa cruzó de izquierda a derecha y se perdió cerca del segundo palo del arco correntino. Antes del final, Vergara pudo sellar el pleito, pero su disparo se perdió a centímetros del vertical izquierdo de Fernández.
En el mejor desenlace posible para una novela correntina, la victoria terminó eligiendo a Boca Unidos por ese detalle que tuvo en el amanecer del encuentro. El Aurirrojo vivió otros 90 minutos de amor y mucho sufrimiento, sabiendo también que hay bastante por corregir para que las próximas historias también terminen con finales felices.