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VOLVIÓ A SUMAR



No ganó y tampoco jugó un gran partido, pero cortó una racha de cinco encuentros sin poder sumar. Este empate cayó como una suave brisa que ayudó a refrescar el árido panorama que vivía el Aurirrojo. El equipo de la ribera terminó justificando la igualdad por no entregarse en lo anímico y por ir a buscar el empate ante un rival que se relajó con la mínima ventaja.


Tal como se planteó en la antesala, Central Córdoba, que continúa invicto en lo que va del año calendario, asumió el compromiso de la localía y lo fue a buscar con todo. Boca Unidos sufrió mucho en lo defensivo pero la falta de puntería y la impericia del rival le permitieron tomar aire y empezar a salir del asedio rival. Leonardo Sequeira llegó repetidamente por derecha pero no encontraba interlocutores que terminaran sus jugadas. Desde el mediocampo, Laberti aportaba equilibrio, Zapata distribuía con criterio, y por izquierda Argachá y González generaban complicaciones cuando se juntaban, pero Becerra y Miranda entraban poco en sintonía y las jugadas, aún las más claras, finalizaban con suspiros para la visita.

Hasta los 25’, Boca Unidos estuvo impreciso, inconexo y repitió errores del ciclo anterior, con escasa capacidad para cortar los avances del oponente lejos de Henricot, por eso el panorama se complicaba aún más cuando la pelota llegaba a los hombres con mayor capacidad de desequilibrio en el Ferroviario. Pero de a poco empezó a despertar, y fue con su hombre más importante, el Malevo Ferreyra, que por izquierda empezó a buscar conexión con Miño y a hacer recurso de su pegada, primero con un pase que filtró al área, que Núñez desvió y al que Ramírez no llegó para empujar, luego con un tiro libre al segundo palo, donde apareció Ataliva Schweizer que cabeceó apenas alto. Un ratito antes, Miño había tenido también una chance con un remate que se elevó demasiado. Pero hubo tiempo para otro desborde del insaciable Sequeira, que Fabio Godoy despejó oportunamente.

Boca Unidos cerró el primer tiempo con la convicción que si ganaba unos metros podía generarle quebrantos al rival. Así lo hizo en la reanudación del encuentro, con un remate del Malevo al minuto que exigió un arrojo de Calviño sobre el vertical izquierdo. El Ferro contestó con otro disparo de López, pero al minuto los correntinos tuvieron una chance clarísima: Miño filtró un pase al corazón del área y Mateo Ramírez definió cruzado y desviado.

Cuando mejor estaba el visitante, el local encontró la ventaja. Una salida rápida derivó en Sequeira que limpió a un hombre en mitad de cancha y avanzó sin oposición hasta tres cuartos de campo rival, desde allí envió un centro que Miranda cabeceó al gol anticipando a su marca.

Marioni entendió que había que mover el banco para buscar el empate y mandó a Gonzalo Ríos (debut oficial con la roja y amarilla, desde su regreso) y a Leonel Ríos, por Ramírez y Sánchez Paredes. El Toti tomó la batuta y Boca Unidos ganó metros nuevamente, Central Córdoba movió piezas en defensa y ataque con los ingresos de Vera Oviedo y Vilchez, pero no mostró el mismo énfasis de la primera parte en la búsqueda del resultado. El DT interino del Aurirrojo decidió jugar su última carta con Nieto para buscar con envíos aéreos, y fue por un envío de Henricot que el grandote bajó, que Boca Unidos pudo triangular con Toti Ríos, Schweizer y el Negro Núñez; el pase que tenía como destinatario al centro atacante recién ingresado fue desviado por un defensor y derivó en el Malevo que sacó un zurdazo cruzado inatajable para Calviño. Iban 39’ del complemento.

La reacción santiagueña careció de profundidad. Boca Unidos absorbió bien los últimos intentos del anfitrión y el pitazo final dejó una sonrisa entre los visitantes, que sintieron que descargaban una mochila pesadísima. Ahora llega una fecha de entresemana en la que los correntinos no tendrán acción, y esperarán con aire renovado a Independiente Rivadavia el próximo domingo, desde las 16 horas, en el Leoncio Benítez. 

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