No ganó y
tampoco jugó un gran partido, pero cortó una racha de cinco encuentros sin
poder sumar. Este empate cayó como una suave brisa que ayudó a refrescar el
árido panorama que vivía el Aurirrojo. El equipo de la ribera terminó
justificando la igualdad por no entregarse en lo anímico y por ir a buscar el
empate ante un rival que se relajó con la mínima ventaja.
Por Adolfo Pereira
Tal como se planteó en la antesala, Central
Córdoba, que continúa invicto en lo que va del año calendario, asumió el
compromiso de la localía y lo fue a buscar con todo. Boca Unidos sufrió mucho
en lo defensivo pero la falta de puntería y la impericia del rival le
permitieron tomar aire y empezar a salir del asedio rival. Leonardo Sequeira
llegó repetidamente por derecha pero no encontraba interlocutores que terminaran
sus jugadas. Desde el mediocampo, Laberti aportaba equilibrio, Zapata
distribuía con criterio, y por izquierda Argachá y González generaban
complicaciones cuando se juntaban, pero Becerra y Miranda entraban poco en
sintonía y las jugadas, aún las más claras, finalizaban con suspiros para la
visita.
Hasta los 25’, Boca Unidos estuvo impreciso,
inconexo y repitió errores del ciclo anterior, con escasa capacidad para cortar
los avances del oponente lejos de Henricot, por eso el panorama se complicaba aún
más cuando la pelota llegaba a los hombres con mayor capacidad de desequilibrio
en el Ferroviario. Pero de a poco empezó a despertar, y fue con su hombre más
importante, el Malevo Ferreyra, que por izquierda empezó a buscar conexión con
Miño y a hacer recurso de su pegada, primero con un pase que filtró al área,
que Núñez desvió y al que Ramírez no llegó para empujar, luego con un tiro
libre al segundo palo, donde apareció Ataliva Schweizer que cabeceó apenas
alto. Un ratito antes, Miño había tenido también una chance con un remate que
se elevó demasiado. Pero hubo tiempo para otro desborde del insaciable
Sequeira, que Fabio Godoy despejó oportunamente.
Boca Unidos cerró el primer tiempo con la
convicción que si ganaba unos metros podía generarle quebrantos al rival. Así
lo hizo en la reanudación del encuentro, con un remate del Malevo al minuto que
exigió un arrojo de Calviño sobre el vertical izquierdo. El Ferro contestó con
otro disparo de López, pero al minuto los correntinos tuvieron una chance
clarísima: Miño filtró un pase al corazón del área y Mateo Ramírez definió
cruzado y desviado.
Cuando mejor estaba el visitante, el local encontró
la ventaja. Una salida rápida derivó en Sequeira que limpió a un hombre en
mitad de cancha y avanzó sin oposición hasta tres cuartos de campo rival, desde
allí envió un centro que Miranda cabeceó al gol anticipando a su marca.
Marioni entendió que había que mover el banco para
buscar el empate y mandó a Gonzalo Ríos (debut oficial con la roja y amarilla,
desde su regreso) y a Leonel Ríos, por Ramírez y Sánchez Paredes. El Toti tomó
la batuta y Boca Unidos ganó metros nuevamente, Central Córdoba movió piezas en
defensa y ataque con los ingresos de Vera Oviedo y Vilchez, pero no mostró el
mismo énfasis de la primera parte en la búsqueda del resultado. El DT interino
del Aurirrojo decidió jugar su última carta con Nieto para buscar con envíos
aéreos, y fue por un envío de Henricot que el grandote bajó, que Boca Unidos
pudo triangular con Toti Ríos, Schweizer y el Negro Núñez; el pase que tenía
como destinatario al centro atacante recién ingresado fue desviado por un
defensor y derivó en el Malevo que sacó un zurdazo cruzado inatajable para
Calviño. Iban 39’ del complemento.
La reacción santiagueña careció de profundidad.
Boca Unidos absorbió bien los últimos intentos del anfitrión y el pitazo final
dejó una sonrisa entre los visitantes, que sintieron que descargaban una mochila
pesadísima. Ahora llega una fecha de entresemana en la que los correntinos no
tendrán acción, y esperarán con aire renovado a Independiente Rivadavia el
próximo domingo, desde las 16 horas, en el Leoncio Benítez.
