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EMPATE Y UN SABOR AGRIDULCE



El equipo correntino igualó sin goles ante Flandria en condición de visitante. Si bien el punto no es un mal resultado, el Aurirrojo pudo haberlo ganado con un hombre de más pero le faltó el sprint final para llevarse todo de Jaúregui.


En el arranque, el encuentro se hizo de ida y vuelta aunque sin la profundidad necesaria para golpear primero. Ambos equipos se resguardaron y apostaron a sus estandartes. 

Por el lado del local, Cristian Milla fue el abanderado para lastimar al rival. Flandria tuvo dos ocasiones claras para romper el cero desde la vía aérea, primero con Pablo Bueno y un cabezazo que estrelló el travesaño de los correntinos. 

En el complemento, la historia iba a cambiar rotundamente al inicio por la expulsión del mediocampista anfitrión Gabriel Díaz, que le propinó una durísima infracción a Rolando Ricardone. 

Desde la jugada mencionada anterioremente, Labruna intentó plasmar un equipo más ofensivo recurriendo a la llegada de Federico Nieto y Cángele desde el banco, pero no lograban crear los espacios que dejaba la defensa Canaria. 

Las chance de gol más clara del encuentro fue para los correntinos. Una jugada que lo gritaron muchos y se terminaron lamentando por el blooper de Ignacio Valsangiácomo, que recibió sólo frente al arco un pase de Hoyos, que había eludido al arquero; el 9 le dio mordida y la pelota terminó rebotando en el travesaño. 

Ya en los minutos finales, al equipo ribereño le faltó animarse a llevarse los tres puntos y empezó a conformarse con el punto. Punto que tiene un sabor agridulce pero será valorado si el próximo jueves logra una victoria ante Juventud Unida de Gualeguaychú, en la capital correntina. 

Foto: Prensa Boca Unidos.
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