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Duras de matar

Las Guerreras bancaron el asedio remero y le ganaron a Regatas en condición de local por 88 a 70, en el segundo duelo de la serie final del cestoball correntino. El equipo del Negro Miño recuperó la consistencia defensiva y tuvo mayor flexibilidad en ataque para mantener las chances de luchar por el Pentacampeonato.

Como el legendario Bruce Willis en los míticos filmes que lo encontraban rodeado por enemigos y esquivando situaciones límite a base de inteligencia, coraje y perseverancia, las Guerreras consiguieron escapar de una caída que hubiera puesto fin a su trayecto multicampeón.

En este segundo cotejo, sacaron a relucir su estirpe combativa, mezclando adecuadamente la paciencia y la insistencia, virtudes que las caracterizan, pero que no habían podido conjugar en el primer punto de la serie. 

Arrancó con todo Regatas, al igual que en el duelo jugado en el Parque Mitre, con movilidad y mano fina en ataque, lo que le permitió prevalecer en el primeros 10 minutos de juego. Sin embargo, las ribereñas activaron a tiempo para evitar que el oponente se escape en el marcador y aceptaron el golpe por golpe hasta acomodarse defensivamente. En este costado, se volvió clave el aporte de Silvina Martínez, especialmente con su tarea de contención sobre Ana Laura Martínez.

Por otro lado, un buen pasaje de Griselda Ojeda, en combinación con Milagros Díaz, le permitió al Aurirrojo pasar al frente y empezar a edificar una buena ventaja. En el último segmento del primer tiempo, Boca Unidos marcó la tónica, estirando favorablemente la diferencia hasta 14 puntos, pero un quedo en el último minuto y medio, dejó la historia 42 a 32 al descanso. 
 
Gran tarea de la "zurda", Griselda Ojeda, con puntos en momentos claves.

En el arranque de la etapa complementaria, Regatas salió nuevamente enchufado y consiguió minar la diferencia hasta ponerse a cuatro, 50 a 46, por lo que Ramón Miño decidió pedir tiempo muerto para acomodar las ideas, cuando restaban 15:28 en el reloj. 
 
A partir de ahí, poco a poco, las Guerreras fueron reconstruyendo la distancia, en base a una defensa firme, a paciencia en la selección de tiros y aprovechamiento de las segundas opciones, con Juliana Miño marcando presencia en el aro contrario. Además, Milagros Díaz continuó brindando su cuota goleadora y el equipo acompañó.

Así, la escuadra sangre y oro, logró nuevamente elevar a diez la ventaja promediando el segundo tiempo y luego continuó estirando diferencias hasta asegurar la victoria. El 88 a 70 de cierre, se festejó con mucha algarabía, porque nuevamente este equipo dio una muestra notable de carácter y oficio, para empatar la serie y apuntar los cañones al último partido, en el que irá por otro halago que le permita prolongar la dinastía. 

El sueño sigue firme: Las aurirrojas irán por otro título.

Nuestras protagonistas consiguieron escapar de una parada muy brava, cicatrizaron rápidamente las heridas y ahora quieren darle un final feliz a esta película. ¡Vamos Guerreras!

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