No están leyendo mal, así se sucedieron los acontecimientos: la reserva del hockey ribereño remontó nuevamente la adversidad para luego alcanzar la consagración en el Torneo Oficial 2022. Las aurirrojas sacaron a relucir su temple de ñandubay en el periodo complementario y se llevaron la Finalísima ante Taraguy al imponerse por 3 a 1, a pura épica. Con este logro, el año próximo jugarán en el Regional A Sub 19 de Clubes.
El hockey de Boca Unidos sumó otra gran alegría este domingo por la tarde, con la consagración en la categoría Sub 19, tras ganarle por 3 a 1 a Taraguy en la gran final del certamen, para la categoría. El cotejo se disputó este domingo por la tarde en cancha de Aranduroga bajo un calor sofocante, que complicó bastante el desarrollo del juego.
Por segundo partido consecutivo, la mejor versión de las dirigidas por Lucho Peloso apareció entre el tercer y último segmento, cuando el trámite parecía complicarse con la apertura del marcador por parte del rival.
Los primeros dos cuartos fueron sumamente difíciles por el gran desgaste que generaba el calor imperante y porque una parte del equipo había jugado por la mañana con la categoría Sub 16. En este contexto, las cuervas sacaron provecho y asumieron la iniciativa de cara al arco opuesto, generando algunas situaciones de peligro. Las ribereñas, por su parte, resistieron los embates con intervenciones oportunas de Brenda González, la capitana Giuliana Torres y Naiara Alfonzo en la última línea. También, intentaron apelar a sus velocistas para contragolpear, aunque las intenciones no llegaban a buen puerto.
A poco de comenzado el tercer cuarto, Taraguy empezó a inclinar la cancha consiguiendo corner cortos, hasta que a los 33 minutos uno de ellos derivó en penal. Alma Gómez del Sol se hizo cargo de la ejecución y con disparo al ángulo derecho abrió la cuenta para su equipo.
Boca Unidos trató de ponerse de pie rápido, primero con una patriada de Karen Lagraña que no pudo definir Ana Paula Lugo, y luego en una contra veloz en la que la arquera azabache se anticipó ante la delantera ribereña.
Pero habría revancha. El hambre de gloria hizo mella en la escuadra sangre y oro, que fue una avalancha en busca del empate, empujada por el ferviente aliento de los familiares desde los costados. Otra vez se filtró Lagraña por izquierda y cedió hacia el medio, donde Lugo ganó por persistencia y convicción, metiéndose entre las defensoras y la arquera, y haciendo contactar la bocha con la chapa para estampar el 1 a 1 a los 39'.
Envalentonadas por la conquista, las aurirrojas fueron a más y a los 43', antes del cierre del tercer parcial, llegó una sucesión de cortos que en segunda instancia volvió a tener a Ana Paula Lugo en el momento oportuno y en el lugar exacto, para marcar el segundo de la tarde con una media vuelta que puso la historia 2 a 1.
No conforme con revertir el marcador, Boca Unidos continuó atacando en el último cuarto. Se adueñó del mediocampo con el férreo cerco que establecieron Giuliana Torres, Mercedes Jonusas y Juliana Segovia Tomas; entraba por derecha e izquierda, con Oriana Noguera, Jazmín Soto y Oriana Alfonzo. El bloqueo alto y la presión surtieron efecto, porque una intercepción de Lugo, le quedó a Valentina Morales Barreto que se acomodó rápido y sacó un disparo al ángulo para señalar el 3 a 1, a los 50 minutos.
Al partido aún le quedaban emociones porque la reacción de las cuervas no se hizo esperar y buscaron el descuento que las ponga en partido nuevamente. Las ribereñas se replegaron y surgieron nuevos cortos que otra vez se tradujeron en penal. Un nuevo tanto de Taraguy hubiera elevado la tensión al máximo, pero la arquera Agustina López se vistió de heroína, al leer el cambio en la dirección del tiro de Alma Gómez del Sol: el disparo cruzado se encontró con la humanidad de la guardavallas chaqueña y la atajada se gritó como un gol entre jugadoras, banco y familiares aurirrojos.
Los minutos finales se sucedieron entre el entusiasmo de Boca Unidos, que no dejó de buscar otra conquista, y un conjunto azabache que se desinfló anímicamente ante la sucesión de golpes. El pitazo final regó el sintético de gestos y lágrimas de desahogo y abrazos de felicidad, entre camisetas rojas y amarillas y allegados, entre banderas, globos y nieve. Un mar de emociones se extendió por casi una hora, con cánticos, saludos, fotos y sonrisas gigantes, que describían maravillosamente la gesta consumada.
El Sub 19 ribereño superó muchísimos obstáculos por el camino: no pudo contar con plantel completo en ninguno de los cotejos del certamen, en varios encuentros tuvo que emparchar puestos y cambiar esquemas. Además, la base de jugadoras estaba compuesta por muchachas de entre 15 y 17 años, dando prácticamente una categoría de ventaja.
Sin embargo, nada de esto se convirtió en excusa, el equipo salió a competir en cada partido. Incluso, en algunos duelos de fase regular que culminaron con derrota, la sensación general fue positiva y se sabía que realizando algunos ajustes, aparecería el verdadero potencial. Boca Unidos fue de menos a más, mostró la madurez de campeón justamente en los cruces, cuando aprendió colectivamente a no dejarse frustrar por los errores y a dar el plus que estuvo guardado en los encuentros anteriores.
Las prometedoras individualidades entraron en sintonía ofensiva con el respaldo de las encargadas de dinamitar el juego del rival. Clave para conseguirlo, fue el liderazgo de las referentes del plantel, con Giuliana Torres (que jugó de defensora, volante y delantera, según pedía el partido o el momento) y el acompañamiento de Agustina Soto (sobre todo en la faz defensiva) para fortalecer al grupo y convencerlo de que estaban para ir por el máximo galardón.
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| Capitana y bandera del equipo. Giuliana Torres y su ladera, Agustina Soto, fueron las grandes líderes del equipo. |
Un párrafo especial merecen también las jugadoras Luana Romero, que se calzó la ropa de arquera en varios partidos (incluso en la semi ante Jaguareté A y que no llegó a disputar minutos en el último juego) y Brenda González (que se hizo cargo del arco en los penales ante Jagua, bancando una parada bravísima) y el cuerpo técnico conformado por Lucho Peloso y Beto Cerrutti, por su paciencia, por creer en sus jugadoras y por la capacidad para transmitir las ideas que se fueron condensando en los encuentros decisivos.
El trofeo más importante le calza perfecto a Boca Unidos, que se consagró campeón porque mostró temple de ñandubay ante las dificultades, se hizo afirmó a partir de ellas y venció a los mejores. El título tiene una mística sumamente especial, de ribetes épicos en su trayecto final. Hubo que derramar sangre para obtener el oro y el equipo respetó el mandato histórico del club. ¡Salud Campeonas!





