El equipo de la Ribera igualó sin abrir el marcador ante Douglas Haig y volvió a exhibir falta de efectividad, estirando a 546 minutos el tiempo transcurrido desde el último gol. Si bien el Aurirrojo no pierde en casa, sigue dejando escapar puntos vitales para sus aspiraciones, hoy muy lejanas, de luchar por un ascenso a Primera División.
La tarde calurosa de fútbol arrancó con un Boca Unidos paciente y volcando el volumen de juego en Emanuel Dening, movedizo y encarador. Pero enfrente estaba el Douglas que vino a Corrientes decididamente a buscar algo más que un punto.
La primera la tuvo justamente la visita con Maximiliano Laso, que se mandó por el sector izquierdo y soltó el remate potente. Sessa contuvo "la número cinco" sin problemas, anticipando la dura tarea que se venía. A los 20' respondió el Aurirrojo con el envío de Dening que cazó Oviedo en el rebote y no pudo darle con precisión.
El partido era entretenido y cerrado en mitad de cancha, aunque la defensa local hacía notar falencias graves que podían terminar en chance de gol para el Fogonero. La más clara fue de Fabro luego del pase filtrado de Martinena. El carrilero quedó solo ante Perafán, quien se lució en el mano a mano.
Los goles parecían ausentarse una vez más en el Predio "Leoncio Benítez", hasta que en el amanecer del segundo tiempo el pulso empezó a acelerarse en el ambiente. En una pelota dividida, Vergara enganchó a Pajón en el área y López no dudó en cobrar la pena máxima. Allí Sessa se sujetó la capa y voló a su palo izquierdo para desviar el remate de Juan Martín y mantener la paridad.
A partir de ese episodio frustrado de los pergaminenses, el partido cambió notablemente. El duro traspié desde los doce pasos pareció debilitar el ataque visitante, aunque la última línea con Gioda a la cabeza seguía firme. Rodríguez probó con Silva desde el banco y Boca se volcó en campo ajeno.
A los 30', llegó Juan Bravo para asistir a Martinena, que le dio de media vuelta y se encontró con un Perafán, impecable bajo sus tres palos. Los de RR DT seguían en su búsqueda del gol, con Silva a la cabeza. Fiel a su estilo, el "Colo" encaró por derecha y enganchó para el perfil izquierdo pero el guardameta de Douglas le dijo que no, una vez más.
Luego de varias chances, Ramiro López dijo basta, marcando el círculo central y una nueva frustración del equipo ribereño que, si bien sumó un punto, no le sirve para su propósito. El objetivo está cada vez más lejos y los goles volvieron a transformarse en enemigo, ese enemigo que la temporada pasada apareció para atormentar el sueño de Primera División.