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NO CONTABAN CON SU ASTUCIA


En el “Lorenzo Arandilla” de Adrogué, Brown hizo pesar la localía con un sólido segundo tiempo, en el que Cristian Bordacahar encontró la llave del gol para abrir el encuentro; un rato más tarde Leandro Garate la ocupó para sellar el triunfo tricolor. Fue un partido que se dividió claramente en tres etapas, en las que el local fue de menor a mayor y la visita realizó un trayecto inverso. 


En la primera media hora, Boca Unidos presionó, ocupó mejor los espacios y merodeó el área de Ríos, aunque sin jugadas de relieve. A partir de un remate de Servetto, después de los 30’, mejoró notoriamente el anfitrión y bastante trabajo le dio a Hilario Navarro, que tuvo que poner las manos para conjurar los disparos de los delanteros locales. 

A los 39’, se encendieron las alarmas cuando Álan Pérez desplazó con el cuerpo a Bordacahar. El juez entendió que había sido un “caderazo” y que la caída del atacante era motivo de penal. Todo Boca Unidos protestó, Baroni y Vegetti vieron la amarilla. Sin embargo, cuando el Chapu ejecutó su tiro al medio, a los 41’, Hilario Navarro logró desviarlo poniendo el pie izquierdo y la visita celebró como un gol propio. 

El Aurirrojo se retiró al descanso con mejores sensaciones, pero Brown salió revitalizado en el complemento y Bordacahar mostró su hambre de revancha. Haciendo gala de su apodo, a puro corazón, el Chapu empezó a gravitar en los últimos metros del ataque tricolor. A los 11’, recibió una descarga de espaldas, giró buscando tomar distancia de Mario Bolatti y sacó un fuerte remate que pegó en el vertical derecho defendido por el arquero correntino y luego se paseó por toda la red. Golpazo de “chipote chillón” a la cabeza de los conducidos por Mayor. 

Con la apertura del marcador, el equipo del sur del Gran Buenos Aires se adueñó de las acciones, y Boca Unidos perdió la brújula. El ingreso de Osmar Ferreyra en lugar de Diego Sosa, un rato antes del gol, no surtió el efecto esperado: lejos ayudar a disputar la tenencia del esférico, un errático Malevo no supo ser el nexo entre líneas para los suyos y la escuadra correntina lo sintió. 

Vicó por su parte, buscó en el banco lo que le había dado rédito en la fecha anterior, y acertó de nuevo. En el último tercio del partido, ingresó Garate y se hizo cargo de la llave del gol que había dejado Bordacahar con la colaboración de un activo Luciano Nieto, que dispuso de más espacio por izquierda tras la expulsión de Álan Pérez. El centro atacante tricolor apareció para liquidar un intento de reacción que tuvo Boca Unidos -con un remate de Herrera que exigió una notable respuesta del Laucha Ríos- y en el desorden táctico del rival, se coló entre Baroni y Charles para ampliar la ventaja a los 37’. 

Un rato más tarde, con todo Boca Unidos sumergido en frustración, aprovechó un yerro del Malevo, se metió por derecha al área y esquivó la presencia de Hilario Navarro. Su remate, casi sin ángulo se desvió en las piernas de Rolando Ricardone, que trataba de conjurar el peligro, y se metió en la valla visitante. 

Vaya golpe el que recibió Boca Unidos, que necesitará el temple de un chapulín colorado, para enfrentar ese gran temor llamado “descenso”, que lo abruma. Festejó Brown, mucho, un triunfo con olor a reducido que ratifica lo hecho ante Rafaela. Bordacahar, que tenía el chipote y había tropezado en sus primeros intentos por golpear a su rival, mostró porqué le encaja perfecto el traje del famoso personaje de Roberto Gómez Bolaños: había malogrado un penal, pero “no contaban con su astucia” para meter el golazo que abrió el camino a la victoria en un partido bastante trabado. 

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