Por Adolfo Pereira
Tres caídas consecutivas ensombrecieron la producción de Bassedas al mando de este Aurirrojo que no da pie con bola y que ya mira la tabla de promedios de reojo. ¿En qué puede Boca Unidos sustentar la ilusión de una victoria en San Martín? en que este deporte es fútbol, y no siempre gana el que llega mejor. Claro está que el que llega mejor en este caso es el dueño de casa.
En la presente temporada, Boca Unidos apenas ganó 1 partido fuera de casa (el de la primera fecha, ante All Boys), empató 9 y perdió 7; anotó sólo 13 goles y recibió 22. Si analizamos el año calendario, el equipo correntino ha disputado 7 encuentros fuera de casa, en los que no obtuvo triunfos, y cosechó 5 empates y 2 derrotas, convirtió 7 goles y recibió 10. Números poco alentadores. Hoy por hoy, el Aurirrojo navega en la antepenúltima posición de la tabla, con 36 unidades en 37 juegos, y un promedio que ya aprieta.
Para este compromiso, Bassedas no podrá repetir equipo: Baroni fue expulsado y será reemplazado por Villoldo; y se producirían un par de variantes tácticas, de acuerdo a lo que probó el DT en la semana: volvería Fabro a la titularidad, en lugar de Schweizer, y Ríos ocuparía el lugar del lesionado Nieto. El dibujo 1-4-2-3-1 cambiaría a 1-4-3-1-2, exigiendo más a los mediocampistas en la doble tarea de contención y distribución para tener también mayor presencia en el área rival.
El equipo saldría entonces con: Juan Marcelo Ojeda, en la valla; Fabio Godoy, Marcelo Ortíz, Fernando Alloco y Alejandro Villoldo, en la última línea; Martín Fabro, Diego Sánchez Paredes y Germán Herrera, en la línea de volantes; Mariano Miño, como enlace; Gonzalo Ríos y Cristian Núñez, como delanteros.
En el banco de suplentes, aguardarán su posibilidad: Fabricio Henricot; Ariel Morales, Gustavo Ojeda, Ataliva Schweizer, Mateo Ramírez, Marcelo Miranda e Ignacio Valsangiácomo.